Cómo se celebra la Navidad en Canadá

El sonido de las campanas, el olor a galletas recién horneadas y los villancicos se han convertido en símbolos de la Navidad a nivel mundial. Por supuesto -y tal como ocurre con toda festividad- cada país tiene sus propias costumbres, incluso los que carecen de una tradición cristiana.

Por ejemplo, la Navidad en Japón no es más que una excusa para comprar desmesuradamente, recibir regalos y disfrutar de un delicioso pollo frito de KFC. En Ucrania se decora el árbol de Navidad con telas de araña doradas y plateadas. Y en otros países -como en Canadá- se vive una Navidad muy parecida a la americana, pero con algunas diferencias que tienen su origen en tierras inglesas, francesas y escocesas.

Si quieres descubrir lo que hace especial a una Navidad en Canadá, ¡acompáñanos! Te llevaremos a dar un pequeño viaje -sin los fantasmas de Charles Dickens, por supuesto- para que conozcas las costumbres que aún mantienen los canadienses.

Navidad en Canadá

¿Cuáles son las principales tradiciones navideñas de Canadá?

La Navidad en Canadá es parecida -y a la vez, distinta- a la del resto del mundo y la razón simple. Al ser una tierra de inmigrantes, su cultura fue influenciada por muchas tradiciones y costumbres extranjeras. Tanto es así que en algunas localidades canadienses -como Christmas Island en Nueva Escocia o Holly en Ontario- la Navidad se celebra durante todo el año.

¿Sorprendido? ¡No deberías! No hay Navidad más blanca y alegre que la canadiense y estas tradiciones lo confirman:

 #1 Hablemos de la cena de Navidad

La cena de Navidad más popular se conoce como réveillon -que significa «comida de medianoche»- y se sirve en la víspera del 25 de diciembre, exactamente a las 10 p. m. El menú incluye pavo rostizado (cocinado al estilo inglés), salsa de arándanos, tourtières rellenos de carne, vegetales asados y postres navideños tradicionales, como el bûche de Noel o el pudín de frutas con brandi.

No obstante, esta no es la única cena de Navidad vigente. La Sviata Vechera -la Santa Cena ucraniana, compuesta por 12 platillos sin carne que representan a los 12 apóstoles de Jesús- sigue teniendo un espacio en las ciudades y poblados de Manitoba, como Winnipeg, por ejemplo.

 #2 ¿Qué hay de las decoraciones y bebidas navideñas?

Decorar la casa y los exteriores es una de las actividades favoritas de los canadienses en Navidad y mucho más si se acompaña de un dulce y acogedor ponche de huevo. De hecho, durante el mes de diciembre se consumen más de 3 millones de litros de ponche de huevo en las tierras canadienses y cada persona gasta un aproximado de USD $1.000 en adornos, colgantes, luces y otros objetos navideños.

La decoración es tan importante que incluso hay concursos y festivales con premios metálicos para el ganador.

#3 El desfile de Père Noel en Toronto

Desde hace más de 115 años se realiza un recorrido que va desde la sede del Parlamento hasta St. Lawrence. Se trata del desfile de Papá Noel o «Père Noel», uno de los eventos más importantes que hay durante la Navidad en Canadá. Muchas personas se disfrazan -y acompañan a los carros alegóricos que se pasean por la ciudad- al ritmo de las melodías de las bandas de música de Toronto.

#4 Los niños reciben una carta de Papá Noel

En Canadá, ¡Santa tiene miles de ayudantes! Más de 200.000 horas al año son dedicadas a la redacción de cartas para los niños canadienses. Esta divertida -y tierna- labor es realizada por miles de voluntarios que se inscriben en las oficinas del correo postal de su localidad para ayudar a Papá Noel a responder la lista de deseos de los más pequeños de la casa.

 #5 No es Halloween… ¡Pero pareciera!

Al menos en Nueva Escocia donde los locales se disfrazan con máscaras y trajes de Santa para pedir dulces y galletas, como en la noche de Halloween. Sin embargo -y a diferencia de los fantasmas y brujas- los belsnicklers no buscan asustar a nadie.

Evidentemente, estas son tan solo cinco de las cientos de tradiciones navideñas que hay en Canadá. Todavía no hemos hablado sobre la fiesta esquimal Sink Tuck -que celebra la caída del invierno en las regiones del norte- o de las reuniones que organizan las familias para hornear galletas navideñas, casitas de pan de jengibre y pasteles glaseados. Tampoco hemos tocado la pasión de los canadienses por las presentaciones de ballet -en especial, por el Cascanueces– o del árbol de Navidad gigante de la sala de espejos del Museo de Bellas Artes de Montreal.

Y aunque muchas costumbres populares se mantienen -beber cocoa caliente con malvaviscos, cantar villancicos navideños y abrir los regalos el 25 de diciembre- otras son tan autóctonas como la hoja del árbol de arce. ¿La conclusión? Pasar una Navidad «a lo canadiense» es una experiencia maravillosa que está llena de alegría y que le enseña a la humanidad una valiosa lección: el respeto a los demás es el verdadero espíritu de la Navidad.